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REFLEXIONES SOBRE EL DESARROLLO Y LA COOPERACION INTERNACIONAL...

REFLEXIONES SOBRE EL DESARROLLO Y LA COOPERACION INTERNACIONAL AL DESARROLLO A PARTIR DEL PENSAMIENTO DE IVAN ILLICH

Estas reflexiones llegan de mi experiencia como un “cooperador internacional al desarrollo” poco convencional y cada vez más critico. El pensamiento de Ivan Illich, de algunos amigos suyos como Majad Rahnema, Sajay Samuel, Samar Farage, Jean Robert, Gustavo Esteva, Raimundo Barraza entre otro, y de otros pensadores como Immanuel Wallerstein, Serge Latouche, Gilbert Rist hacen parte de mis reflexiones de hoy. El 10 de enero del 1949, el presidente estadunitense Harry Truman en uno de sus discursos a lado de la chimenea, lanzó un discurso nuevo, aparentemente revolucionario, en realidad conservador, empezando un nuevo camino – cuias consecuencias Illich, con su mirada “laser”, entendió muy pronto. El camino del “desarrollo”, será, como dice Wallerstein, el discurso de substiitucion a la colonización, que en ésta epoca de luchas por la libertad de los pueblos, tenia malo olor. En este discurso Truman decia : “Nuestros recursos en conocimientos técnicos, que fisicamente no pesan nada, crecen continuamente y son inagotables. Debemos hacer un esfuerzo mundial para garantizar l’ la paz y la libertad. {…}. El viejo imperialismo – la explotacion al servicio de la ganancia extranjera – no tiene nada que ver con nuestras intenciones. Lo que proponemos es un programa de desarrollo basado sobre conceptos de negociación justa y democratica.”.

Asi’ hablo’ el presidente estadunidense. En este dia, comenta Illich, la mayor parte de nosotros encontró por primera vez la palabra en su sentido actual. De este discurso surge la idea de desarrollo como proceso justo, universal y también inevitable y sin alternativa, en acuerdo con la vision linear y progresiva de la historia propria del pensamiento occidental. Lo que es bueno para occidente es bueno para todos y es el unico modo de civilisarse. Wallerstein nota que, a partir de este diseño de matriz occidental, nace una nueva organización del mundo, dividido en payses desarrollados, países no desarrollados, y algunos que pronto estarán en fase de desarrollo, ilusion que alimenta la esperanza de los que permanecen aun en el sub-desarrollo. En el discorso de Truman, hay la confirmación de algunos mitos y el nacimiento de otros nuevos, como el concepto que paz, desarrollo y democracia son elementos inseparables entre si. Es la anticipación de la “democracia del mercado” que hoy está en la base de una nueva colonización, si necesario nuevamente con armas y guerras “humanitarias”. Nace también la “institucionalizacion de la pobreza”, a partir de parámetros monetarios tipicamente occidentales y abstractos (pobreza de los que viven con menos de 2 dolares por día y pobreza extrema con menos de 1 dollar por día). En el año 1969, el ex responsable del Pentagono, Robert Mc Namara, asume el encargo de Presidente del Banco mundial y después de la guerra del Vietnam empieza su segunda guerra, la guerra a la pobreza, para la qual, hasta el 2006, en los varios programas internacionales se invertieron 2.3 triliones de dolares, con beneficios financiarios para los “donantes” y ningún resultado para los “receptores” que se encuentraron mas pobres y endeudados (William Easterly : The white man ‘s burden). En la base del fracaso está, entre otras cosas, el costumbre de los payses del Norte a decidir lo que los payses del Sur necesitan.

Ivan Illich, fuerte de su conocimiento directo de los paides del Sur, pronto contesta al Banco mundial con un articulo titulado “La pobreza planeada”: En su conferencia del 1980 en Yohakama Illich denuncia el mito del desarrollo y su contribución al deterioro de la paz mundial: Para confirmar esta afirmacion, en esta conferencia titulada Las pazes de los pueblos, Illich hace un largo recorrido sobre el significado de la palabra paz en varias culturas asiaticas y sobre su cambio de significado en la historia europea desde la y la de los de abajo hasta la del homo oeconomicus de la economia capitalista. Hoy, bien sabemos que el desarrollo, esta “creencia occidental” (Gilbert Rist) ya es un mito muerto y que el capital internacional, su real beneficiario, ya habla de “capitalismo compasionado” y de “intervención humanitaria”, y de una globalización que ofrece nuevas oportunidades a los pobres que deben abrirse a la “democracia del mercado”. El mito todavia resiste, como la luz de una estrella muerta ubicada a miliones de años luz nos continua a llegar. Muchas eran las esperanzas suscitadas por el desarrollo en el sur del mundo y en sus gobernantes (con pocas excepciones como Gandhi, Thomas Sankara, Yomo Keniata entre otros).

El mito había suscitado un fervor de iniciativas entre la “gente buena” del primer mundo, fervor alimentado por los programas, jamais inocentes, de los gobiernos como lo eran la Alianza para el progreso de John Kennedy o la invitacion del Papa a enviar sacerdotes en América latina para preservarla del comunismo. Fué en éste clima que Ivan Illich, con la ayuda de Valentina Borremans, creó aquí en Cuernavaca el Cidoc, este Centro intercultural de documentación que, como esta escrito en el librito de Javier Sicilia y Jean Robert que hemos recibido, entre el 1966 y el 1976, iluminó como un relámpago el debate entre intelectuales y políticos de todo el mundo. Este empeño de Iván (sigo citando) contra la que llamo’ la “Alianza para el progreso de las classes medias” y para advertir pacientemente los sacerdotes voluntarios contra el peligro de la ocidentalizacion definitiva de la Iglesia católica latinoamericana, no esta terminado. Hoy millares de Organizaciones no gobernativas han encontrado su nueva razón de existencia en la “cooperación al desarrollo” y, con algunas excepciones, están conscientemente o inconscientemente cooperando a la neoliberalización de sus “beneficiarios”.

Creciendo en número y en tamaño, necesitan cada vez más dinero y lo esperan de los gobiernos y de las instituciones financieras, renunciando con ello a la independencia y a la inociencia de sus primeros tiempos de vida. Permitenme, por terminar, citar un texto de un catedrático nicaragüense que vive ahora en Canada, Andrés Perez-Baltodano, con larga experiencia de la actividad de las organizaciones internacionales de cooperacíon. Con referencia al informe del PNUD del 2005 sobre el Desarrollo Humano que afirma que la , Baltodano dice: , lanciò un nuovo discorso, apparentemente rivoluzionario, in realtà conservatore, dando vita a un nuovo percorso le cui conseguenze furono subito comprese dallo sguardo laser di Illich. Lo sviluppo sarebbe divenuto, come dice Wallerstein, il discorso sostitutivo della colonizzazione, che in quest’ epoca di lotte di liberazione dei popoli aveva un cattivo odore. In questo discorso Truman disse: Così parlò il presidente statunitense. Quel giorno, commenta Illich, la maggior parte di noi ascoltò per la prima volta la parola sviluppo nel suo significato attuale. Da questo discorso si sviluppa l’ idea di sviluppo come processo giusto, universale e anche inevitabile e privo di alternative, in accordo con la visione lineare e progressivo della storia proprio del pensiero occidentale. Ciò che è buono per l’ occidente è buono per tutti ed è l’ unica possibilità di civilizzarsi.

Wallerstein nota che, a partire da questa prospettiva, nasce, ideata dall’ Occidente, una nuova organizzazione del mondo, diviso in paesi sviluppati e paesi sottosviluppati con la variante, successivamente, dei paesi in via di sviluppo, che costituiranno il miraggio e la speranza per quelli tuttora sottosviluppati. Nel discorso di Truman troviamo la conferma di alcuni miti e la nascita di altri nuovi, come l’ idea che pace, sviluppo e democrazia sono elementi inscindibili fra loro. E’ l’ anticipazione della che oggi è alla base di una nuova colonizzazione, se necessario sostenuta con le armi impiegate in guerre . Nasce anche l’ , a partire da parametri monetari tipicamente occidentali e astratti (poveri saranno coloro che vivono con meno di 2 dollari al giorno e estremamente poveri quelli con meno di 1 dollaro al giorno, quale che sia il paese o l’ ambiente sociale in cui essi vivono). Nel 1969 l’ ex responsabile del Pentagono, Robert Mc Namara, assume l’ incarico di Presidente della Banca mondiale e, dopo la guerra del Vietnam, inizia la sua seconda guerra, quella contro la povertà, per la quale, fino al 2006, nei vari programmi internazionali di lotta alla fame e per lo sviluppo, 2,3 trilioni di dollari, con benefici finanziari per i e nessun risultato per i che si sono trovati più poveri e indebitati (William Easterly :I disastri dell’ uomo bianco). Alla base dell’ insuccesso c’è, fra le varie cose, l’ abitudine dei paesi del Nord a decidere ciò di cui i paesi del Sud hanno necessità. Ivan Illich, forte della sua esperienza diretta dei paesi del Sud, risponde prontamente alla Banca mondiale con un articolo dal titolo : In una conferenza del 1980 a Yokohama1 Illich denuncia il mito dello sviluppo e il suo apporto al deterioramento della pace mondiale: e di quelli che stanno in basso fino alla Pace dell’ Homo oeconomicus dell’ economia capitalista. Oggi sappiamo bene che lo sviluppo, questa credenza occidentale, (Gilbert Rist) è un mito morto e che il suo reale beneficiario, il capitale internazionale, ormai parla di capitalismo compassionevole e di intervento umanitario, nonché di una mitica globalizzazione che offrirebbe nuove opportunità ai paesi poveri che devono aprirsi alla .

Il mito tuttavia resiste, come la luce di una stella già morta ubicata a miliardi di anni luce e che perciò continua a giungerci. Le speranze suscitate dallo sviluppo nel mondo e nei suoi governanti erano state molte (con poche eccezioni : Gandhi, che non ha mai pronunciato neppure questa parola, Thomas Sankara, Yomo Keniatta e pochi altri). Il mito aveva suscitato un fervore di iniziative nella del primo mondo, fervore alimentato dai programmi, mai innocenti, dei governi quali il kennediano Alleanza per il progresso o l’ invito del Papa Giovanni XXIII a inviare sacerdoti in america latina per preservarla dal comunismo. Fu in questo clima che Ivan Illich, con l’ aiuto di Valentina Borremans, creó qui a Cuernavaca il Cidoc, questo Centro interculturale di documentazione che, come sta scritto nel libretto di Javier Sicilia e Jean Robert che abbiamo ricevuto all’ inizio, o per rendere coscienti pazientemente i sacerdoti volontari dal pericolo dell’ occidentalizzazione definitiva della Chiesa cattolica latinoamericana, non è terminato

2. Oggi migliaia di Organizzazioni non governative hanno trovato una nuova ragione di esistenza nella cooperazione allo sviluppo e, con alcune eccezioni, coscientemente o incoscientemente, stanno cooperando alla neoliberalizzazione dei loro . Crescendo in numero e dimensione necessitano sempre più di denaro e lo attendono dai governi e dalle istituzioni finanziarie, rinunciando con ciò stesso all’ indipendenza e all’ innocenza dei lori primi tempi di esistenza. Permettetemi per terminare di citare un testo di un cattedratico nicaraguese oggi professore in Canada, Andrés Perez-Baltodano, con una vasta esperienza delle attività delle organizzazioni internazionali di cooperazione. Con riferimento al documento del Pnud3 del 2005 sullo sviluppo umano che afferma che Perez-Baltodano scrive4: Perez-Baltodanoparla dei governi, e a me non pare che i governi europei abbiano questa intenzione, e pochi anche di quelli dell’ America latina. In cambio, e questo mi da speranza, molte organizzazioni sociali e popolazioni indigene del sud siano in sintonia con la lotta che Iván conduceva a partire dal Cidoc. Non si può dire altrettanto della maggioranza delle Ong e delle organizzazioni di solidarietà europee e italiane5.

Iván aveva consigliato ai volontari del Nord aventi intenzione di trascorrere un breve periodo di cooperazione nel Sud, piuttosto che andare di incatenarsi ai cancelli di una multinazionale del Nord. Oggi la situazione presenta una urgenza alternativa, quella di incatenarsi alle porte della cooperazione, governativa e no, proveniente dal Nord. Ho trovato nelle motivazioni di Iván le ragioni del mio malessere di cooperante critico e sono lieto di trovarmi con amici di lui che condividono questo punto di vista.

Aldo Zanchetta - Il granchio di Kuchenbuch – Gruppo di lettori lucchesi di Ivan Illich

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